Los peces más venenosos del planeta【2020】

Los peces más venenosos del planeta

Pez escorpión venenoso

La naturales está infestada de un sinfín de especies, a cada quien más singular. La enorme mayoría acostumbran a ser inofensivas para el humano, en cambio, hay otras que suponen un potencial riesgo. Muchas de ellas se hallan en nuestros ríos, lagos y mares. Actualmente, existen peces enormemente venenosos.

A continuación, os especificamos quienes son estos pequeños animales que tienen tal macabro honor, como su hábitat, peculiaridades, costumbres, etc. De este modo van a poder distinguirlos si tienen la fortuna, o bien la desgracia, de encontrarse con uno de ellos.

Pez cirujano zebrasoma

Pez cirujano azul

El pez cirujano zebrasoma (zebrasoma flavescens), es uno de los peces más bonitos que existen y habita a lo largo y ancho del Océano Pacífico, siendo popular en zonas como Hawái, el país nipón, Micronesia, Islas Marianas, Filipinas y Taiwán.

Su forma es muy característica, puesto que se semeja mucho a la de una flecha o bien hoja de un hacha. El cuerpo de este pequeño animal está como comprimido por los laterales, siendo sus aletas dorsal y ventral del mismo tamaño. Asimismo cuenta con una angosta y pequeñísima que semeja un pico.

Un sello propio de estos peces, al igual que el de todos los peces cirujanos, son sus dos espinas extraíbles situadas a ambos lados de la aleta caudal y que le sirven como medio de defensa. Vive, principalmente, en los arrecifes de coral donde se alimenta, sobre todo, de algas.

Aunque es comestible, hay que tener mucho cuidado ya que su ingesta puede causarnos una intoxicación por ‘ciguatera’, que puede derivar en entumecimiento facial, escozor, hipotensión y un ritmo cardiaco lento.

Pez fugu

Pez fugu

El pez fugu pertenece a la familia de los denominados peces globo. Destaca por tener un cuerpo blanquecino con motas negras, una enorme cabeza y unos ojos prominentes. No es de gran tamaño, aunque se han dado casos de individuos que han alcanzado hasta el metro de longitud.

Es muy, pero que muy, popular en Japón, ya que es el principal protagonista de una de las piezas culinarias por excelencia del país nipón. Pero ojo, hay que prestar especial atención a este pez no solo por su sabor, sino por su fuerte veneno.

Tanto el hígado, los ojos y, en el caso de las hembras, los ovarios están cargados con un fuerte veneno llamado ‘tetrodotoxina’, capaz de provocar la muerte a tan solo 6 horas después de haberlo comido. Cabe destacar que a día de hoy no se conoce ningún antídoto.

Pez piedra

Pez piedra

El pez piedra es propio de las aguas tropicales que bañan los océanos Índico y Pacífico, y más concretamente en las áreas de Australia y del archipiélago malayo.

A simple vista, y si no nos detenemos a observarlo fijamente, puede parecernos que estamos ante una pequeña roca, puesto que su cuerpo ha adoptado tal morfología con el fin de diseñar un mecanismo de camuflaje muy efectivo. Este es el motivo del nombre de esta especie.

En sus aletas, las cuales parecen estar formadas por una especie de púas, se ubican unas pequeñas espinas que poseen unas glándulas cargadas con un potente y letal veneno.

Dicho veneno está compuesto por citotoxinas y neurotoxinas que provocan un fuerte dolor que alcanza su grado máximo a la hora posterior de haber sufrido la picadura. Los efectos que hay que sumarle a ese dolor son: dolor de cabeza, náuseas y vómitos, espasmos intestinales, convulsiones,  introducción en estado de coma, paradas cardiorrespiratorias , parálisis de grupos musculares y, ya en caso extremo, la muerte.

Pero el arsenal de este pez no acaba aquí. También cuenta con unas glándulas en forma de tubérculos que segregan una toxina.

Pez león

Pez león

El pez león, al que también se le conoce de forma equivocada como pez escorpión, ha establecido su ligar de residencia en los Iagoon (laguna costera) y arrecifes de coral del océano Índico y Pacífico. Más detalladamente, esta especie ha sido hallada en el este de África, sureste de Japón, Australia, Kermadec, etc.

Es muy llamativo debido a las rayas de sus aletas pectorales y a sus largas antenas. No tienen tejido alguno entre los radios o espinas de sus aletas dorsales.

No son peces que acostumbren a vivir con otros individuos, sino que son animales solitarios y tranquilos. Por el día se esconden en zonas como grietas y bajo las rocas, mientras que por la noche se dedican a capturas a sus presas: camarones, cangrejos y algún que otro pez más pequeño que ellos.

Cazan en sus escondrijos, situando la cabeza hacia fuera de los mismos a la espera de que pase frente a ellos una potencial comida. Atacan a través del veneno que hay en las glándulas de los radios de su aleta ventral y anal.

La picadura de este animal puede generar dolorosas heridas, mientras que la toxina que inyecta desemboca muchas veces en fiebre, una insuficiencia circulatoria, e incluso, una parálisis respiratoria.

Pez escorpión

Pez escorpión

Tal y como comentábamos anteriormente, el pez león y el pez escorpión son dos animales muy similares debido a su apariencia y aspecto físicos. Una circunstancia que ha hecho que hayan sido confundidos, y en muchos casos se ha llegado a tratarles como si fueran el mismo animal. Algo que no es así. El porqué de su similitud es que ambos pertenecen a exactamente la misma familia, al orden de los Scorpaeniformes.

Los peces escorpión habitan en aguas tropicales de temperaturas templadas. Hay algunos casos de especies que se han extendido hacia aguas dulces, pero son casos contados y muy extraños. Su tiempo transcurre en el fondo de los mares, allí cazan de forma frecuente a crustáceos y peces, los cuales componen el pilar primordial de su dieta.

El cuerpo de estos peces es comprimido, y en la cabeza presentan crestas y espinas. Normalmente, solo cuentan con una sola aleta dorsal que, al lado de la aleta anal y a las aletas pélvicas, cobija glándulas venenosas.

A pesar de que su veneno es uno de los más potentes que existe, estos peces se utilizan mucho para la cría en cautividad como animales de acuario, ya  que se amoldan de forma rapidísima al modo de vida fuera de hábitat natural y su aspecto les transforma en criaturas atractivísimas. El mayor hándicap: la alimentación, puesto que estos peces son predadores y precisan de apresar a presas vivas, algo que no es sencillo de conseguir si se les tiene metidos en peceras y estanques.

Como habéis podido ver, no solamente los grandes animales suponen graves riesgos. Algo tan cariñoso a simple vista como puede parecer un pez, lleva consigo arduos problemas si tenemos la mal fortuna de no conocer al pie de la letra sus peculiaridades.

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