Osmorregulación【2020】

Osmorregulación

Carpa de agua dulce con osmorregulación

Uno de los procesos biológicos esenciales en los seres vivos y, sobre todo, para aquellos que habitan en ecosistemas acuáticos es la osmorregulación, asimismo famosa como equilibrio osmótico.

Todas las reacciones metabólicas precisas para la vida tienen sitio en un medio aguado o bien líquido. Para el adecuado funcionamiento de dichas reacciones, es preciso que las concentraciones de agua y de solutos (todos aquellos compuestos orgánicos de bajo peso molecular que asisten a sostener el equilibrio osmótico) fluctúen en unos márgenes parcialmente estrechos, en un proceso llamado osmorregulación

Podemos acotar a la osmorregulación como el procedimiento que sostiene la homeostasis del cuerpo, que no es otra cosa que la capacidad que tienen los organismos vivos para sostener estable su condición interna en función de los cambios que puedan generarse en el exterior a través del intercambio de materia y energía con exactamente el mismo.

Todo esto depende de una manera vital del desplazamiento controlado de los solutos existentes en los líquidos internos y aquellos que se hallan en el ambiente. Esto nos conduce a que la regulación en el movimiento del agua juegue un papel esencial.

Dicha regulación del movimiento del agua se realiza por ósmosis, que es un fenómeno físico basado en el movimiento de un líquido solvente el que atraviesa una membrana semipermeable. Este fenómeno brota merced a una difusión simple que no requiere gasto de energía y que se vuelve vital para el adecuado metabolismo celular de los seres vivos.

En terminante, y como resumen general, la osmorregulación nos ayuda a hacer que las concentraciones de solutos existentes dentro de los organismos (ejemplo: células) y el entorno que los rodea, tienda a compensarse a través de el movimiento y el flujo que atraviesa una membrana semipermeable. Tal circunstancia nos deja regular la presión osmótica (presión que se ejercita sobre con el objetivo de detener un determinado flujo de disolvente que penetra una membrana).

El equilibrio osmótico en animales

pez marino

En la mayoría de animales, los fluidos que riegan las células son isosmóticos en comparación con los fluidos que conviven dentro de las células. ¿Qué desea decir esto?, puesto que que los fluidos de dentro y de fuera de las células tienen una presión osmótica muy semejante. Con esto se pretende eludir que la célula se llena en demasía, tal como ocurriría en una solución hipotónica, o bien que se arrugue, algo que sucede en las soluciones hipertónica.

Para poder sostener esos fluidos isosmóticos a los dos lados de la membrana plasmática, lo que hacen es usar grandes cantidades de energía con la que consiguen bombear Na+ desde en la célula cara fuera a través de un transporte activo.

Las células animales ven en una solución isosmótica un medio capaz para su adecuado funcionamiento y desarrollo. Por su lado, en las plantes no es de este modo. Las células vegetales que se hallan en una solución isosmótica pueden sufrir una fuerte pérdida de turgencia, pues estas células son capaces de retener en su pared celular cantidades altas de soluto con el que logran tener mayor volumen y elasticidad.

La osmorregluación en animales acuáticos

equilibrio osmótico

Los animales acuáticos han conseguido amoldarse a una extensa amalgama de hábitats, que entienden desde el agua dulce (con poquísimos solutos) hasta el agua de alta salinidad (enormes cantidades de solutos). Esto ha provocado que hayan debido enfrentarse a inconvenientes de regulación del equilibrio osmótico muy dispares entre sí. Además de esto, cabe nombrar que cada especie o bien organismo marcha en un rango de concentración osmótica del ambiente determinado.

En este caso, podemos distinguir entre:

  • Estenohalinos: organismos que aceptan un rango estrecho de salinidad propia del ambiente exterior, sin importar un mínimo si este es agua dulce o bien agua salobre.
  • Eurihalinos: organismos que aceptan un rango considerablemente mayor de salinidad propia del entorno externo, sin importar un mínimo si se trata de agua dulce o bien agua salobre.

Principalmente, existen 2 vías básicas para lograr la tan ansiada osmorregulación.

En primer sitio se nos presenta el osmoconformismo, el que hace referencia a aquellos animales que están en equilibrio osmótico incesante con el medio en el que viven, transformándose en animales isosmíticos con su medio natural. Acostumbran a ser organismos que se hallan eminentemente en agua dulce, si bien ciertos asimismo lo hagan en aguas poco salubres que poseen cierta salinidad.

Y, en segunda instancia, tenemos a los animales osmorreguladores, los que sí deben procurar sostener ese equilibrio osmótico con su ambiente. Esto les implica un costo energético que cambia en dependencia de la permeabilidad de la piel o bien superficie más externa del animal. Asimismo hay que mentar que si la osmolaridad de los fluidos anatómicos es mayor que la del ambiente, estamos frente a un animal hiperosmótico. Sin embrago, si esta es mucho menor, afirmaremos que es un animal hipoosmotico.

La osmorregulación en los peces de agua dulce

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En los peces de agua dulce, la concentración de iones que cobija su cuerpo es efectivamente mayor que la presente en el agua. Esto provoca una incesante difusión de agua que penetra a través del epitelio de las branquias y del resto de su cuerpo al interior.

Esto es regulable merced a que el riñón de este conjunto de peces produce grandes cantidades de orina. A esto hay que añadirle que al tener una concentración de sales que la propia agua en la que viven, pierden electrolitos, que deben compensar absorbiendo sales a través de sus branquias.

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La osmorregulación en los peces de agua salada

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En el proceso de osmorregulación de los peces de agua sala, o bien peces marinos, sucede todo lo opuesto que en el de sus familiares de agua dulce. En un caso así, el agua fluye continuamente por el interior del cuerpo del pez dirigiéndose cara el exterior. Los iones que cobija el agua penetran al cuerpo de esta animal por medio de las branquias. Esto nos puede conducir a un arduo problema, que no es otro que el peligro de deshidratación.

Con el fin de eludir desecarse, los peces marinos ingieren grandes cantidades de agua continuamente, y el exceso de sales que se produce es expulsado al exterior a través de 3 vías: las heces, la orina y las propias branquias.

El equilibrio osmótico, a priori, puede parecer algo muy duro y complejo de comprender. Sin embargo, es vital para la vida, pues todos y cada uno de los organismos dependen de él. Asimismo es esencial que sea conocido por todos aquellos amantes de los peces, puesto que de este modo pueden conocer mejor el comportamiento interno de sus animales. Aguardemos haberles podido asistir y aclarar ciertas dudas respecto a este aburrido tema.

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